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Autor: SowerTec

Lolo Fernández: fotos, recortes y otras piezas del archivo sobre el futbolista más respetado del Perú


Mayo y setiembre son los meses en que hinchas de Universitario recuerdan a Lolo Fernández, el máximo ídolo del club. Este 20 de mayo se recuerda un año más de su nacimiento. Estas imágenes exclusivas pertenecen a la colección

Fecha | Vistos 154 Deporte

Digamos algo de arranque, no como ley sino para discusión: el fútbol produce cracks –por natura–, los jugadores construyen líderes –en el mejor caso, capitanes– pero es el hincha, el romántico y su locura, el que no conoce límites, el fuego que determina quién llega a ser un ídolo y quién no.

No es de ahora: ídolos deportivos se construyen en el Perú desde que se empezó a jugar al fútbol. Lolo Fernández es una prueba.

 

Aunque las dos primeras podrían funcionar como requisito, el ídolo sube de la cancha y se mete al corazón de la tribuna por razones que solo le pertenecen a los fanáticos, al final, los protagonistas de la fe futbolera. Sus guardianes.

Invisibles sus diferencias como las fronteras entre países –pero delicadas al punto que cruzarlas hacen estallar guerras-, el crack y el líder tienen la cancha como hábitat, es su sitio natural, el living de la casa, pero solo aquellos que coinciden en los años perfectos, las vitrinas llenas y los gestos que exceden los límites del campo terminan por convertirse en estampita.

Quien haya llegado hasta ese peldaño solo merece respeto: faltárselo es fallarle a la memoria de nuestros abuelos. Alejandro Manguera Villanueva, Alberto Gallardo, Lolo Fernández. El que te dicte la fiebre.

Por esto, por ejemplo, Teófilo Cubillas es un ídolo absoluto del fútbol peruano y de Alianza Lima: primero fue el Nene que ganó todo lo que quiso de la mano de Pitín, Baylón y Perico; el goleador mundialista, el sucesor de Pelé. Luego de su fama, regresó a Alianza para salir bicampeón el 77 y 78 y diez años después, cuando ya estaba en el retiro y la jubilación en Fort Lauderdale asomaba increíble, se puso los chimpunes de vuelta y jugó para el Alianza post Fókker. Es decir, resucitó para resucitar.

Ni todos pueden ser cracks –por inspiración, por técnica–, ni todos pueden ser ídolos –porque no todos pueden reunir en una misma mesa a padres, hijos y abuelos.